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Acero inoxidable 18/8: la carcasa que aguanta, aunque el agua nunca lo toque

El material

En casi todas las botellas de acero, el acero tiene que defenderse del sabor. En esta no: el agua no lo toca. Lo que le pedimos es otra cosa, y es más fácil de comprobar.

Qué significa 18/8, y por qué es lo mismo que 304

Los dos números son la receta: 18 % de cromo y 8 % de níquel. El cromo es el que hace que sea inoxidable — forma en la superficie una capa de óxido tan fina que no se ve y tan compacta que impide que el óxido siga hacia dentro. El níquel es el que le da la tenacidad: aguanta el golpe en vez de agrietarse.

El mismo material aparece con tres nombres según quién lo escriba: 18/8 por su composición, AISI 304 por la norma americana y EN 1.4301 por la europea. Si una ficha dice uno de los tres, está diciendo los tres.

Es el acero de la cubertería, de las ollas y de los fregaderos desde hace un siglo. No es exótico: es el que ha sobrevivido a todos los demás en la cocina.

18/8, 18/10, 316, 201: qué cambia de uno a otro

Los cuatro números que vas a ver en una ficha de producto, y qué significa cada uno cuando lo que tienes delante es una botella.

18/8 · AISI 304

18 % cromo · 8 % níquel

El estándar del menaje y de esta botella.

El de esta botella

18/10 · AISI 304

18 % cromo · 10 % níquel

Cubertería de gama alta. Dos puntos más de níquel.

AISI 316

16 % cromo · 10 % níquel · molibdeno

Náutica y química. Más acero del que pide una botella.

AISI 201

16-18 % cromo · 3,5-5,5 % níquel · manganeso

Donde se ahorra. Se pica y se marca antes.

Si lo que buscas es aprender a leer la etiqueta de cualquier botella —composiciones exactas, normas y el truco del imán con sus matices—, eso está entero en la comparativa 18/8, 304 y 201.

Lo que le pedimos al acero: estructura, no sabor

Aquí está la diferencia, y conviene decirla sin adornos. En una Theramic la bebida no toca el acero en ningún momento: lo único que toca es la capa de cerámica vitrificada del interior. Eso cambia para qué sirve el material.

En una botella de acero normal, el acero tiene dos trabajos: aguantar y no dar sabor. El segundo lo hace regular —el acero suelta trazas iónicas cuando pasa horas con algo ácido dentro, y eso es el punto metálico del final del trago—, pero no le queda otra, porque es lo único que hay entre el agua y el mundo.

Al quitarle ese trabajo, el acero se queda con el que sí hace bien: ser la carcasa. Encajar el golpe cuando la botella se cae del bolsillo lateral de la mochila. No picarse por fuera. Y, sobre todo, mantener la geometría de la doble pared, que es de lo que depende el vacío.

Del sabor se ocupa la cerámica, y de eso va la página de Capa Cero.

Abolladuras, óxido y vacío: lo que decide cuántos años dura

La abolladura que sí importa

Una marca en la pared exterior es estética. Una abolladura lo bastante fuerte como para que las dos paredes se toquen acaba con el vacío, y sin vacío no hay 24 horas. El 18/8 aguanta más antes de llegar ahí que un 201 del mismo grosor.

El óxido, por fuera

El inoxidable no es que no se oxide: es que la capa de cromo se regenera sola. Donde falla es en las esquinas y las soldaduras de un acero pobre en níquel, y ahí es donde aparecen los puntos marrones de las botellas baratas al año de uso.

El vacío no se rellena

La cámara de vacío no se puede reparar: o está o no está. Por eso lo que importa del acero no es cómo se ve el primer día, sino cuánto tarda en deformarse lo suficiente como para perderla.

Las dos medidas, por si sirven para hacerse una idea del grosor: la de 350 ml pesa 280 g con 19 cm de alto, y la de 600 ml pesa 360 g con 26 cm. Una botella de pared fina del mismo tamaño pesa bastante menos, y ahí es donde se nota lo que no lleva dentro.

¿Acero o aluminio?

El aluminio pesa menos y es más barato de conformar, pero no se puede dejar en contacto con líquidos: reacciona, sobre todo con lo ácido. Por eso toda botella de aluminio lleva por dentro un revestimiento, casi siempre una resina epoxi, y toda la conversación se traslada a ese revestimiento — de qué está hecho, cuánto dura y qué pasa cuando se raya.

El acero inoxidable no necesita revestimiento para aguantar el agua. Que aquí además lleve uno de cerámica no es porque el acero no valga: es porque queríamos quitar de en medio el sabor, que es otra conversación.

Lo que se pregunta la gente

Preguntas sobre el acero

6 preguntas

¿El acero 18/8 es bueno?

Es el estándar del buen menaje desde hace un siglo: cubertería, ollas, fregaderos. No es el acero más caro que existe, pero sí el que mejor relación aguante-precio tiene para un objeto que se usa todos los días y se cae de vez en cuando.

¿El acero 18/8 es tóxico?

El 18/8 es el mismo acero de la cubertería de casa. Y en una Theramic la pregunta importa menos que en ninguna otra botella, porque la bebida no llega al acero: lo único que toca es la cerámica vitrificada del interior.

¿18/8 es lo mismo que 304?

Sí. 18/8 describe la composición (18 % de cromo, 8 % de níquel) y 304 es el nombre de la norma americana AISI para ese mismo acero. En Europa lo verás también como EN 1.4301. Tres nombres, un material.

¿Qué diferencia hay entre 18/8 y 18/10?

Dos puntos de níquel. El 18/10 brilla un poco más y resiste algo mejor la corrosión en ambientes salinos. En una botella que vive en una mochila la diferencia no se llega a notar, y por eso el 18/8 es el estándar del sector.

¿Y el acero quirúrgico?

«Acero quirúrgico» no es una norma: es un término comercial que se usa para varios aceros distintos, casi siempre el 316 o el propio 304. Cuando una ficha lo usa en vez de dar el número, conviene preguntar cuál es.

¿Por qué las botellas baratas llevan acero 201?

Porque cuesta menos. El 201 sustituye parte del níquel por manganeso, y eso lo hace más propenso a picarse y a marcarse. En una botella no se ve el primer día: se ve al año, cuando aparecen puntos en la base o en el cuello.

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