La tecnología
Capa Cero: por dentro no hay metal
Cero metal, cero sabor, cero memoria. Así llamamos al recubrimiento de cerámica vitrificada que va cocido sobre la pared interior de cada Theramic, y que es lo único que toca lo que bebes.

El problema
El punto metálico del final del trago
Casi todo el mundo lo ha notado alguna vez: el agua de una botella de acero, sobre todo si lleva horas dentro, tiene un regusto que el agua del grifo no tiene. No es imaginación y no es que la botella esté sucia.
El acero inoxidable es una aleación, y en contacto prolongado con un líquido libera trazas iónicas. Con agua neutra es casi imperceptible; con algo ácido —un zumo, un café, un té con limón— la reacción es mayor y el sabor aparece antes. En un acero de baja calidad, con poco níquel, ocurre mucho más rápido y además la pared interior acaba picándose.
El segundo problema es distinto y se confunde con el primero: la memoria. Una superficie con microporos retiene restos de grasa y de aroma. Por eso el agua del martes sabe al café del lunes por muy bien que se haya lavado la botella: no queda café, quedan sus aceites en los poros.
La industria lleva años resolviendo esto por el lado equivocado: tapones aromatizados, filtros de carbón que hay que cambiar, plásticos «sin sabor» que sí lo tienen. La solución real es más simple: que el agua no toque el metal.
La solución
Una capa de vidrio mineral, cocida
Capa Cero es un esmalte mineral que se aplica sobre la cara interior del acero y se cuece a alta temperatura hasta vitrificar: fundirse en una superficie continua, dura y lisa, emparentada con el vidrio. No es una pintura, no es un antiadherente de tipo plástico y no es una lámina pegada que pueda despegarse.
Al vitrificar, dos cosas cambian a la vez. La primera es que la bebida deja de tocar acero: entre el líquido y la aleación hay ahora un material químicamente inerte que no cede nada. La segunda es que desaparecen los poros — y con ellos, el sitio donde se quedaba el café de ayer.
La cerámica va por dentro, protegida por la pared de acero. Esa es la diferencia con una botella de cerámica maciza o de vidrio: si esta se cae, se abolla. No hay nada que astillar.
Lo que se ve al abrirla
No hay nada que se pueda despegar, ni una lámina metida a presión, ni un plástico pintado de blanco: la cerámica ES la cara interior del acero, cocida sobre ella.
Y por eso la botella se puede abrir por la mitad y enseñarla. Ahí abajo está, cortada.

Detalle · la pared, a 4 mm de distancia

- 1Acero inoxidable 18/8La pared exterior. Es lo que aguanta el golpe y lo que se ve.
- 2Cámara de vacíoSin aire no hay materia que conduzca el calor. Es lo que sostiene las 24 h.
- 3Acero inoxidable 18/8La pared interior. Sobre esta cara se cuece la cerámica.
- 4Cerámica vitrificada · Capa CeroLisa y sin poros. Es lo único que toca la bebida.
La foto de arriba es la botella de verdad, cortada. El detalle es una representación de los materiales, generada con imagen: no está a escala —la cámara de vacío real es más fina— y sirve para ver de qué está hecha cada capa, no para medirla.
Por qué se llama Capa Cero
Porque es la capa que no aporta nada. Ese es exactamente su trabajo: no estar.
Cero metal
El agua no llega al acero en ningún momento. Ni con zumo, ni con café, ni tras ocho horas dentro.
Cero sabor
La cerámica es inerte: no cede iones, no aporta gusto y no reacciona con lo ácido.
Cero memoria
Sin poros no hay dónde agarrarse. Se lava, y mañana el agua vuelve a saber a agua.
Igual de importante
Lo que Capa Cero no hace
En este sector se promete mucho, así que conviene decir con todas las letras dónde está el límite.
- No filtra el agua. No hay membrana, ni malla, ni cartucho. El agua que entra es la que sale.
- No purifica ni reduce el cloro. No lleva carbón activado. Si el agua del grifo de tu zona sabe a cloro, va a seguir sabiendo a cloro.
- No mineraliza, no ioniza y no alcaliniza. No cambia la composición de la bebida en ningún sentido.
- No es antibacteriana. Una superficie sin poros es más fácil de limpiar bien, que no es lo mismo que matar nada. Hay que lavarla.
Lo que sí hace es una sola cosa, y la hace del todo: quitar el metal de en medio. El resto es trabajo de la doble pared y del vacío, que son los que sostienen las 24 horas de frío y 7 de calor.
Preguntas
Sobre el interior cerámico
6 preguntas
¿Qué es exactamente la cerámica vitrificada?
Es un esmalte mineral que se aplica sobre la pared interior de acero y se cuece a alta temperatura hasta que vitrifica, es decir, hasta que se convierte en una superficie continua parecida al vidrio. No es una pintura ni un recubrimiento antiadherente de tipo plástico.
¿Se puede desprender o rayar?
Está fundida sobre el acero, no pegada. Con el uso normal —agua, café, infusiones, hielo— no se desprende. Lo que hay que evitar es rascar el interior con estropajo metálico o cepillos duros, igual que en una sartén esmaltada.
¿Por qué el acero da sabor y la cerámica no?
El acero libera trazas iónicas cuando está en contacto prolongado con líquidos, sobre todo si son ácidos —zumo, café, té con limón—. Eso es lo que se percibe como punto metálico. La cerámica es químicamente inerte y no participa.
¿Y el olor del café del día anterior?
Eso no es el acero: es la porosidad. Una superficie porosa retiene restos de grasa y aromas que el agua después arrastra. La cerámica vitrificada no tiene poros, así que no hay dónde quedarse.
¿Es apta para bebidas ácidas o con gas?
Para ácidas, sí, sin problema. Con gas no lo recomendamos: no es por la cerámica, es por el tapón — la presión de una bebida carbonatada en un recipiente hermético puede hacer que salte al abrirla.
¿Filtra o purifica el agua?
No. Ni filtra, ni purifica, ni reduce el cloro, ni lleva carbón activado. Es un recubrimiento que evita que el agua toque el metal, nada más.
Todas las Theramic llevan Capa Cero. Las cinco, en los dos tamaños.